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Piero, el cantautor argentino que falleció en Buenos Aires dejando un legado de solidaridad y compromiso social



El cantautor argentino Piero falleció a los 81 años en Buenos Aires, dejando un legado musical marcado por canciones emblemáticas, mensajes de solidaridad y una trayectoria vinculada a las causas sociales de América Latina.

La música popular latinoamericana despide a una de sus voces más reconocidas. Piero, intérprete de temas que trascendieron generaciones y fronteras, murió este miércoles en la capital argentina, según informaron sus familiares y amigos. Su carrera estuvo marcada por una combinación de sensibilidad artística, compromiso social y una vida que lo llevó a establecer vínculos profundos con distintos países, especialmente Argentina, España y Colombia.

La noticia se dio a conocer por medio de un mensaje difundido en plataformas digitales, donde sus allegados resaltaron la vigencia de su legado y el sentido profundo de sus composiciones. Mediante dicho escrito, trajeron a la memoria su timbre vocal y su mensaje pacifista como elementos de una herencia que seguirá viva entre aquellos que hallaron en sus melodías un cauce para manifestar emociones, inquietudes e ilusiones.

Los inicios de Piero y su incursión en el ámbito musical

Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia. Cuando tenía tres años, emigró a Argentina junto con su madre y su hermana para reunirse con su padre, quien ya se había establecido en Banfield, en la provincia de Buenos Aires. Aquella experiencia migratoria fue el comienzo de una historia personal estrechamente ligada a la cultura argentina y, posteriormente, a otros escenarios de América Latina.

En 1951, su familia se mudó a Allen, localidad situada en la provincia de Río Negro, sitio en el cual empezó a cultivar su pasión por la música. A lo largo de sus años mozos, Piero se sumó a un seminario con el propósito de prepararse como sacerdote. Pese a ello, en 1963 optó por dejar atrás dicha vocación y mudarse a Buenos Aires con el fin de buscar nuevos horizontes vitales.

Su primera actuación musical se produjo en enero de 1964, tras intervenir en el espacio televisivo Remates musicales. Aquella presentación inaugural supuso el puntapié inicial de una trayectoria que, con los años, lo consagraría como un referente ilustre de la canción latinoamericana. Su propuesta artística, distinguida por un canto intimista y composiciones dotadas de gran empatía hacia las vivencias diarias, le permitió sobresalir notablemente en el panorama sonoro de aquel periodo.

Una alianza musical que dio origen a grandes canciones

Un hito fundamental en la carrera de Piero se produjo en 1968, momento en el cual conoció al autor musical José Tcherkaski. Los dos forjaron una alianza creativa que originó varios de los temas más memorables de su catálogo y que incrementó su fama tanto en el continente americano como en el europeo.

Entre las obras más emblemáticas de esa etapa destaca Mi viejo, una canción que aborda el vínculo entre un padre y su hijo desde una perspectiva íntima y emotiva. La pieza se convirtió en uno de los mayores referentes de su carrera y mantuvo su popularidad a través de distintas generaciones, gracias a una letra que conecta con sentimientos familiares universales.

Otro de sus cortes más notables fue El jardín de los sueños, pieza que ayudó a ensanchar los horizontes de su estética sonora. A este repertorio se incorporaron asimismo temas donde la temática sociopolítica adquirió un rol protagónico.

Piero no se limitó a interpretar historias personales o sentimientos cotidianos. Su repertorio también reflejó las tensiones de su tiempo y las aspiraciones de sectores de la sociedad que buscaban mayores oportunidades y transformaciones políticas. Esa combinación entre música popular y expresión social definió buena parte de su identidad artística.

El destierro y una existencia repartida entre Argentina, España y Colombia

A principios de 1976, la junta militar instalada en Argentina trastocó drásticamente la existencia del cantautor. Tras dar a conocer temas de protesta como Para el pueblo lo que es del pueblo y Que se vayan ellos, Piero se vio en la obligación de marchar al exilio en una etapa definida por la persecución política y la represión.

Durante su destierro fijó su residencia en España, comprando un viejo molino abandonado en las inmediaciones de Madrid, el cual estaba circundado por una finca reducida. En aquel paraje halló el refugio ideal para residir lejos de Argentina al tiempo que gestionaba un momento turbulento de su recorrido personal y laboral.

Posteriormente se trasladó a Bogotá, ciudad que marcaría una nueva etapa en su vida. Su relación con Colombia se volvió cada vez más estrecha, tanto por sus vínculos personales como por su participación en la vida cultural y social del país. En 1994 obtuvo la nacionalidad colombiana, un reconocimiento que formalizó su conexión con una sociedad en la que desarrolló parte importante de sus actividades.

A fines de 1981 volvió a Buenos Aires y lanzó el álbum Calor humano, un trabajo discográfico enfocado en conceptos tales como el cariño, la solidaridad y la búsqueda de tranquilidad espiritual. Dicha placa evidenció una postura estética que anteponía las emociones y la armonía comunitaria, sin dejar de lado la consciencia social que ya distinguía su trayectoria.

La solidaridad como parte de su legado

Con el paso de los años, Piero amplió su compromiso más allá de los escenarios. Entre sus iniciativas estuvo la creación de la Fundación Buenas Ondas, una organización orientada a desarrollar acciones de apoyo para niños, niñas y adolescentes. Este proyecto ocupó un lugar importante en su vida y lo llevó a dedicar parte de sus esfuerzos a iniciativas de carácter social.

Durante esa etapa se alejó temporalmente de la actividad musical para concentrarse en el trabajo de la fundación. Sin embargo, en el año 2000 retomó su labor como cantautor y, en 2001, lanzó Canciones blindadas. La publicación estuvo acompañada de una gira por Estados Unidos y varios países latinoamericanos, que reunió aproximadamente a 150.000 espectadores.

Su vuelta evidenció que todavía existía una audiencia atraída por sus temas y por el trasfondo que comunicaba mediante ellos. Lejos de tratarse meramente de un renacimiento sobre los escenarios, aquel periodo simbolizó la prolongación de un vínculo con sus fieles gestado a lo largo de muchos años.

Su participación en la vida política colombiana

El compromiso de Piero con las causas sociales también se manifestó en su participación en iniciativas políticas de Colombia. En 2008 respaldó una marcha en memoria de las víctimas del paramilitarismo y de crímenes de Estado, una movilización que buscaba visibilizar a quienes habían sufrido las consecuencias de la violencia en el país.

Asimismo, apoyó públicamente a Gustavo Petro durante sus campañas presidenciales de 2010, 2018 y 2022. En esta última ocasión, Petro resultó elegido presidente de Colombia. Piero también manifestó su respaldo al plebiscito sobre el acuerdo de paz impulsado durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

Estas actuaciones reflejaron una faceta de su vida en la que la música, las convicciones personales y la participación ciudadana estuvieron estrechamente relacionadas. Su postura pública estuvo vinculada a temas como la paz, la memoria de las víctimas y la búsqueda de cambios sociales.

El fallecimiento de Piero marca el fin de un capítulo dentro de la música popular de América Latina, si bien su legado continúa a modo de testimonio de una carrera que conectó a múltiples países y épocas. Partiendo de la sensibilidad presente en Mi viejo hasta llegar a sus temas de carácter contestatario, el artista forjó un catálogo donde se entrelazaban las vivencias íntimas y el sentir social.

Su impronta no se reduce únicamente a aquellos temas que lograron fama mundial. Abarca igualmente las acciones benéficas que fomentó y el modo en que empleó su talento vocal para manifestar sus ideales. En Argentina y Colombia, dos naciones clave en su trayectoria, sus composiciones continuarán integrando el patrimonio cultural vinculado a la empatía, el altruismo y la aspiración de concordia.

Por Sofía Castillo

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